Se trata de Walter Manuel Insaurralde, quien abusó de su hija desde los 8 años. La víctima se suicidó en enero de 2020.

La Cámara en lo Criminal y Correccional de 3° Nominación de la ciudad de Córdoba fijó para el 26 de mayo el comienzo del juicio oral contra Walter Manuel Insaurralde por delitos contra la integridad sexual en perjuicio de su hija biológica, Sathya Aldana, quien en se suicidó en enero de 2020.

El imputado se encuentra detenido desde el 29 de abril de pasado, acusado por abuso sexual gravemente ultrajante continuado, agravado por el vínculo; abuso sexual con acceso carnal continuado, agravado por el vínculo; promoción a la corrupción de menores, doblemente agravada, por el vínculo y por el medio intimidatorio.

Intervendrán en el debate la camarista Ángeles Palacio de Arato; el fiscal de Cámara, Marcelo Hidalgo; la abogada defensora, Adriana Aubrit; y la apoderada de la querellante particular, Daniela Morales Leanza, en representación de la madre de la víctima y expareja del imputado. Por abordar delitos contra la integridad sexual, el juicio se desarrollará a puertas cerradas, como lo establece el Código de Procedimiento Penal de Córdoba.

El caso se conoció a principio del año pasado, cuando la joven se quitó la vida a raíz de una profunda depresión que padecía producto de los reiterados y abusos y la falta de respuesta de la Justicia.

La madre de Sathya, Nancy, contó que ella supo de la situación en mayo de 2017, cuando la adolescente tenía 16 años, y recordó que en esa oportunidad la acompañó a hacer la denuncia al Polo de la Mujer.

Asimismo, reveló que Insaurralde fue citado a declarar una sola vez, oportunidad en que negó los cargos, mientras que su hija fue convocada cinco veces.

“Estuvo medicada e internada cuatro veces. Tuvo cuatro intentos de suicidio. No la podíamos sacar de ese estado, estaba cada vez peor”, recordó la mujer, quien reprochó que “mi hija se quitó la vida porque la llevaron a eso”.

Un mes antes de suicidarse, Sathya relató su padecimiento en un posteo de Facebook. «Tenía 8 años cuando mi papá empezó a abusar de mí. ¿Será que el guardapolvo no era lo suficientemente largo y lo provoqué? Abusó desde los 8 hasta los 14», reveló.

Un año después de su muerte, finalmente la Justicia ordenó la detención con prisión preventiva del abusador al considerar que existía peligro procesal ante una posible fuga o alteración de pruebas.