Un camarógrafo de canal 12 había sido agredido mientras preparaba un “drone” para cubrir allanamientos a dirigentes del gremio de recolectores de residuos.

El Juzgado de Control y Faltas 4 de la ciudad de Córdoba no hizo lugar a la oposición presentada por la defensa y, en consecuencia, elevó a juicio una causa penal seguida en contra de cinco afiliados al Sindicato Único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba (Surrbac) que agredieron a un periodista de Canal 12, mientras cubría allanamientos a dirigentes de la entidad gremial.

Se trata de Luis Ángel Cabrera, Ernesto Fortunato López, Javier Oscar Peralta Ullman, Martín Emanuel Peralta y Luis Antonio Tablada, quienes están imputados como coautores penalmente responsables del delito de coacción, previsto en el artículo 149 bis, 2º párrafo, del Código Penal.

Según la acusación, en agosto del año pasado, cinco personas con el rostro semicubierto increparon al camarógrafo Marcos Mariano Simes, mientras preparaba un drone, en las inmediaciones del barrio privado Fincas del Sur 2, para obtener imágenes de los allanamientos.

Los acusados no solo le habrían gritado que se vaya, sino que también lo habrían empujaron y golpeado para que finalizara de inmediato su trabajo periodístico.

La jueza Anahí Hampartzounian rechazó los argumentos de la defensa que sostenía que los imputados se acercaron al periodista con la intención de resguardar su integridad física; puesto que, con motivo de la medida ordenada, se había generado un clima de mucha tensión y nerviosismo entre los afiliados al sindicato presentes en el sector.

La magistrada enfatizó que tanto la víctima como los testigos presenciales del hecho expresaron que los acusados no asumieron una actitud pacificadora frente al periodista sino todo lo contrario, dado que se manifestó en la dinámica del hecho un sostenido intento de ocultar sus identidades, «lo cual no se corresponde con los propósitos exculpantes que los imputados alegan».

Asimismo, la jueza Hampartzounian remarcó que la filmación obtenida por las cámaras de seguridad de la zona evidenciaron “objetivamente la naturaleza de las acciones desplegadas, que no reflejan sino una conducta de claro contenido coactivo”.